No hay que temer a la próxima recesión…con permiso de la deuda pública

No son pocos los analistas que están advirtiendo que la próxima crisis será la más grave que hayamos experimentado jamás. Grosso modo, se justifican en que las medidas tomadas por los bancos centrales han distorsionado completamente los mercados y en que la deuda no sólo no se ha reducido respecto a 2007 sino que ha aumentado. Y no seré yo quien niegue ese hecho, ni quien lo defienda, pero creo que hay razones suficientes para no esperar un gran crash en la próxima recesión.

Vamos a intentar dar algunas razones desde diferentes ángulos. Probablemente el más rápido pueda ser el análisis técnico. De “la crisis más grave jamás vista” cabría esperar caídas en los índices bastante por encima del 50% que fue aproximadamente el mercado bajista de 2007-2008. Si echamos un vistazo a un gráfico histórico del Dow Jones Industrial o del S&P500 (reconstruido), vemos que cuando la bolsa rompe varios lustros de lateralidad, lo normal es no volver a caer por debajo de esos niveles. Que una resistencia rota se transforma en soporte también es válido para el muy largo plazo. Sólo en 1929 esa regla no se respetó.



También alertan de las exageradas valoraciones. Por ejemplo, el PER de Shiller a niveles de 1929. Pero eso no quiere decir que las bolsas vayan a caer más del 80% como en aquella ocasión. Sin ir más lejos, en el año 2000 esa misma valoración era 15 puntos superior y no se cayó un 90%.


Además, como escribí hace unos meses, esa valoración hay que ponerla en el contexto en el que estamos y compararla con otros activos que compiten por atraer el dinero. Y no, no estamos como en el año 2000, si acaso, la situación es más parecida a la de finales de los 70.


Con la macro seguimos disfrutando de uno de los ciclos más largos de la historia, pero no por ello debemos pensar que estamos inflando una gran burbuja. De momento, los principales indicadores adelantados no reflejan problemas, pero se ha instalado una sensación de imbatibilidad que me preocupa. Porque es en esos momentos, cuando parece que nada (deuda, China, Brexit…) ni nadie (Trump, Kim Jong-Un,…) pueden acabar con el ciclo, cuando se toman riesgos que al poco tiempo se pagan.


Pero hay razones para pensar que la economía real no está inmersa en graves problemas aún. Las recesiones suelen empezar cuando en algún momento se deja de devolver las deudas aceptadas con anterioridad y este hecho se extiende lo suficiente en la economía como para frenarla. Las grandes crisis financieras y por tanto las recesiones más graves se han dado siempre que ese contagio se ha convertido en metástasis, afectando a todos los sectores.

Si además, la burbuja se forma en el sector con mayor deuda sobre el total, tenemos la tormenta perfecta, que es lo que ocurrió en 2008.


Por eso, aunque sea cierto que los préstamos a estudiantes o a la compra de coches estén aumentando, son aún un porcentaje pequeño del total de deuda, por lo que sería necesario un nivel de morosidad muy alto como para hacer temblar a todo el sistema financiero.

En cuanto a las hipotecas, la deuda de las familias ha disminuido bastante en los últimos años, lo que hace muy difícil que se viva una situación similar a la de 2008.


Uno de los gráficos más famosos que corren desde hace unos meses en señal de alarma, es la desaceleración de los préstamos comerciales e industriales. Desde mi punto de vista, es la señal más clara de que la próxima recesión no será profunda.