El zumo de naranja, ¿un nuevo indicador adelantado?

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Los mercados son fascinantes. Hay una cantidad de posibilidades de inversión diferentes extraordinaria. Mucho más divertido que irse de compras a cualquier centro comercial.

Los pequeños inversores, ahorradores o gente común, lo que más conoce son las acciones. Es lo que más se oye hablar. Y está muy bien. Sin embargo, a muy pocos inversores privados se les ocurre invertir en commodities. Casi todo el mundo ha oído hablar del petróleo, sobre todo estos dos últimos años, o del oro. Pero, a no ser que seas del sector, o un inversor muy curioso, ni se te pasa por la cabeza comprar o vender ganado bovino, manteca, leche, soja o zumo de naranja.

Y seguramente sea la mejor opción porque como en toda inversión, es necesario conocer bien lo que estas comprando, lo que puede mover el precio para un lado o para el otro. Es complicado dominar estos mercados si no eres del sector o en caso de ser curioso y tener ganas de aprender, la información sobre esos productos es mucho más escasa que sobre las acciones o los índices.

Aún así, tampoco es conveniente «pasar» de lo que ocurre en las commodities pues nos pueden proporcionar información relevante. Un claro ejemplo fue en 2009 cuando el precio de muchas de éstas, como el petróleo, hizo mínimos varias semanas antes que los índices bursátiles mostrando que algo había cambiado. Había más demanda.

Pues como todas las mañanas me tomo un vaso de zumo de naranja, el otro día sentí la curiosidad de ver cómo cotizaba.

En un primer vistazo te das cuenta que lleva lateral 40 años. La libra de zumo ha cotizado entre los 70$ y 220$ todo este tiempo. Observando con un poco más de detalle se ve que el precio se mueve en tendencias bastante largas que pueden durar años. Así que la pregunta es, ¿qué hace romper esas tendencias?

Si metemos un poco más de detalle y marcamos con líneas verticales puntos relevantes en el S&P500, podemos ver cosas muy sorprendentes.

En enero de 1981, el precio del zumo de naranja tuvo una gran revalorización que rompió la tendencia bajista que llevaba dibujando durante 3 años. Ese mismo mes el S&P500 empezaba a dibujar un techo que sería el comienzo de un mercado bajista provocado por una recesión que comenzaría en julio de ese año.

En junio de 1983 ocurriría algo muy parecido con el precio del zumo. En este caso no llegó ninguna recesión, pero el S&P500 se mantendría lateral durante un año debido principalmente a las subidas de los tipos de interés.

En mayo de 1986 se repitió la historia. Esta vez tras un fuerte caída que pudo reflejar la recesión industrial de mediados de los 80. En mayo, se inició un periodo de 8 peses de lateralidad en el índice.

Del crack del 87 es cierto que no avisó. Y en 1989 cambió varias veces de tendencia mostrando dudas ante una desaceleración fuerte que se produjo en la economía ese año. No sería hasta 1990 cuando se generó un techo con posterior recesión y de la cual avisó cambiando de tendencia desde máximos. La línea verde en enero de 1991 indica el mínimo del S&P500 en esa recesión, mostrando un fuerte rebote que indicaba mayor demanda y reactivación económica.

La situación de abril de 1993 fue muy parecida a la que se dio 10 años antes. Temores a subidas de tipos que mantuvieron al índice en un rango de +/- 5% desde ese mes durante más de año y medio.

En diciembre de 1997 volvió a cambiar de tendencia. 6 meses más tarde estalló la crisis de los emergentes y hubo una buena corrección en las bolsas.

Probablemente la señal más tardía la dio en diciembre de 2000 cuando el índice ya había hecho techo un par de meses antes. Tras la recesión posterior, no fue hasta enero de 2003 que no volvió a romper la tendencia alcista que llevaba desde hacía dos años. Dos meses después, las bolsas hicieron suelo.

En julio de 2004 se produjo la misma situación que en 1993/94 y 1983 ante el comienzo de las subidas de tipos, aunque las bolsas ya llevaban laterales unos meses, seguirían así hasta casi final de año.

En 2007 el precio volvió a máximos y cambió de tendencia unos meses antes de hacer techo en octubre avisando de la ralentización económica. Como otras commodities, también avisó de que algo estaba cambiando en marzo de 2009.

Aunque la corrección de 2011 no la avisó, sí lo hizo con la crisis económica de 2012. De nuevo, cambiando la tendencia desde máximos de manera brusca, aunque no afectase gravemente a los índices americanos.

Desde 2012 empezó una tendencia alcista bastante tímida que logró romper a principios de 2015 aunque ha sido un periodo de casi 4 años de lateralidad y de difícil diagnóstico. Lo interesante se ha producido cuando llegó a su resistencia histórica a final del año pasado y la ha vuelto a rechazar con fuerza.

CONCLUSIONES

  • Las tendencias del precio del zumo de naranja parecen ser afectadas por los tipos de interés del dólar
  • De igual manera, parece reflejar de manera anticipada problemas en la economía mundial/americana
  • Más interés si cabe, tienen los cambios de tendencia en su resistencia y soporte históricos

La tendencia no está rota todavía y desde donde está debería rebotar algo si no está empezando a reflejar problemas mayores. La historia nos dice que vale pena vigilar de reojo esta commodity durante los próximos meses. Yo no compraría zumo de naranja más allá de en un supermercado, pero como nuevo indicador me vale. Como dicen las madres, ¿se le están yendo las vitaminas al zumo?

One Response

  1. […] el que le pareciera curioso el artículo anterior sobre el zumo de naranja, la semana pasada el precio siguió bajando más de un […]

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